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Di "Hola!" a la frustración.

Posted 11/2/2018

Por Francisco De La Calleja

     ¿Alguna vez te has escuchado decir "Odio sentirme frustrado"? Y honestamente, ¿quién no? A medida que viajamos a través de la experiencia del baile, todos nosotros, estudiantes, intérpretes, coreógrafos, competidores, jueces, maestros e incluso formadores de profesores corremos el riesgo de sentirnos frustrados.

    Tarde o temprano sentirás la quemadura de la frustración ante las dificultades encontradas en el camino hacia sus sueños.

    Pero aquí está el detalle: la frustración puede ser algo bueno. Puede convertirse en energía positiva si la entiendes. Y no importa si eres principiante o profesional, es mejor que aprendas de qué se trata. Porque la frustración puede también convertirse en una dificultad abrumadora si la malinterpretas. Y las dificultades te quitarán la alegría de aprender, mejorar y disfrutar de tu baile.

    Primero, debes darte cuenta de que la frustración es una oportunidad para conocer a quien verdaderamente eres, no a quien esperabas ser. Si eres honesto contigo mismo, verás quién eres justo en el momento en que la realidad sacude la ilusión que tienes sobre quién eres, qué estás haciendo y qué estás logrando. Claro que no hay nada malo en visualizar y creer en una mejor persona. Eso es lo que son los sueños, las aspiraciones y los objetivos. Nunca mejorarás o lograrás nada sin ellos. Pero la fricción de tus sueños al entrar en contacto con la realidad produce esas pequeñas chispas que llamamos frustración. Estas pequeñas chispas son tan naturales como el clima. La frustración no es un signo de fracaso. Es un signo de cambio.

    La frustración también es darse cuenta de que tus objetivos iniciales no eran realistas. Y esto es algo bueno. Si nunca sientes la frustración es porque elegiste ser pesimista, jugar a lo seguro y arriesgarte poco. Solo los optimistas están corren el riesgo de encontrarse con la frustración, porque solo un optimista puede ver una mejor versión de si mismo a pesar de sus obvias deficiencias. En otras palabras, si no sientes frustración es porque no estás intentando lo suficiente. Por lo cual, la frustración es un signo de ambición.

    La frustración es un momento para decirte que no debes trabajar duro, sino inteligente. No caigas en la trampa de creer que la frustración y las dificultades darán más valor a tus logros finales. Cada sueño o meta exigirá de ti dos cosas para cumplirse: deseos y conocimientos. El deseo que traigas a cada proyecto impulsará y determinará la intensidad de tu esfuerzo. Pero si no tienes el conocimiento para enfocar sus esfuerzos de la manera más eficaz, vas a crear un círculo vicioso de frustración, dudas y un mayor esfuerzo desperdiciado. Por esta razón…

    La frustración es también la forma en que la vida te dice que necesitas ayuda. Cada vez que te enfrentas a la frustración es un buen recordatorio de que no puedes lograr todo lo que quieres completamente por tu cuenta. Puedes tener un nivel de deseo del tamaño de un reactor nuclear, pero aún así necesitas mejor información sobre cómo usar la energía que produces. Necesitas un maestro, un mentor, un guía; alguien que haya estado en tu lugar y que tenga la experiencia y el conocimiento para ayudarte a dirigir tu energía en la dirección correcta en el momento más oportuno. Entonces podrás decir que la frustración es la puerta de entrada al aprendizaje.

    Por último, la frustración es una oportunidad para volver a evaluar tus objetivos y encontrar una manera de enfocarse adecuadamente en ellos. No renuncies a tus metas elevadas, tus grandes aspiraciones y tus grandes sueños. Simplemente aprende cómo dividirlos en objetivos más inmediatamente alcanzables. Esto no solo reducirá la fricción del sueño contra la realidad, sino que te motivará, ya que cada objetivo parcial logrado te acercará a la meta más grande. Además, ver los peldaños que conducen a tu objetivo le permitirá darte cuenta de cuántos otros objetivos diferentes y quizás incluso más interesantes están a tu alcance a medida que avanzas.

    Todo esto es verdad, no solo cuando se trata de aprender a bailar, cómo hacer espectáculos o competencias, o incluso cómo enseñar, sino en todos los ámbitos de su vida: profesional, artístico, emocional, social e incluso espiritual. La frustración no es una emoción desagradable. Es simplemente parte de la señalización vial de tu viaje personal.

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